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Meeting the King

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Meeting the King

Mensaje por Gilgamesh el Sáb Jul 07, 2018 8:30 pm

Gales, Reino Unido. 11:23 am.

Hermoso amanecer que en las ruinas de Gales se manifestaba, el cielo no manifestaba ninguna nube que pudiera arruinar de esa manera su magnífico color celeste. El sitio no tenía turistas aquel día, la razón de ello era desconocida a pesar de que las ruinas de la iglesia de Gales era una atracción que solía interesar a locales y extranjeros, pero en un capricho de la vida, aquel lugar estaba casi desértico. Casi, porque a entradas de las ruinas de la iglesia yacía un ente un tanto peculiar, su presencia era simplemente imponente, un ser con tal cualidad era imposible que pasase inadvertido, sin embargo el destino había jugado a su favor, no había un solo humano cerca por el momento. ¿Por qué estaba él en aquel lugar? Bien podría ser porque deseaba conocer el país, no, esa justificación no era propia de él. La razón de por qué estaba ahí era porque aquellas ruinas tenían la apariencia de un palacio a menor escala. Rey de Héroes, era el título que llevaba el varón.
Aquel hombre que lo poseía todo en el mundo, riquezas, poder y armas. Gilgamesh era su nombre, aquel antiguo Rey de Babilonia que pudo lograr dominar todo lo que estaba bajo su mandato. Algunos lo llamaban Rey del mundo, otros cuantos se referían a él como Rey tirano. Sin embargo había una verdad absoluta, él fue el soberano gobernante del reino de Uruk.

Su vestimenta era incompleta. ¿A qué se refería aquello? Solamente vestía la parte inferior de una dorada armadura con la que solía recubrir su perfecto físico. Sus piernas y cintura eran recubiertas con una armadura bastante especial, la misma resplandecía de una manera maravillosa, a sus pies por la parte posterior, yacía una capa interna, consideraba que si la usase de manera externa sería un estorbo para él, por lo cual la utilizaba de esa manera. Pero en la parte superior de su cuerpo no llevaba nada. Bueno, llevaba un collar de oro colgando, pero no llevaba siquiera prenda alguna. Aquello dejaba ver dos rasgos particulares en él, el primero como podía ser evidente, se trataba de su físico de “proporciones doradas”, estaba demasiado bien definido en cuanto a musculatura y estética. Era posiblemente el ser con el físico más perfecto que podía existir. El segundo rasgo eran los tatuajes de color rojo que delineaban sus costados, pecho y abdomen. Aquellos tatuajes que eran más viejos que su memoria misma.

El rubio se abrió camino en las ruinas de la abandonada iglesia, con ello mismo notó el buen estado en el que se encontraban las mismas a pesar del paso del tiempo. Algunos pájaros yacían en las vigas superiores de la abandonada edificación. Apenas entró pudo notar una especie de asiento en el otro extremo de lo que parecía ser la sala principal. El techo estaba roto por lo cual la luz era basta. Con ello mismo se acercó hasta aquel lugar y sin más, una vez que estuvo ahí, tomó asiento en aquel asiento. Era cómodo, de alguna manera se sentía como un trono y al poder observar todo desde esa posición, memorias venían a su cabeza. Específicamente de él sentado en su trono en Uruk.
Todo permanecía en calma, inclusive podía darse el lujo de poder disfrutar de una bebida y por supuesto que lo haría. En su regazo se formó un portal cuya apariencia eran las de unas ondas de color dorado. Del mismo de manera ascendente comenzó a salir una copa hecha de oro, adornada todavía con algunas joyas preciosas tal y como lo eran rubís, zafiros y diamantes. La copa estaba llena de un hermoso y colorido vino tinto. Tomó la copa por la base y con ello, acercó dicha bebida a su boca pero antes de que pudiera si quiera darle un sorbo a su delicia, un fuerte rugido irrumpió su paz.

Hermosa y perturbadora bestialidad la que arribó a aquellas ruinas. Tres seres compartiendo cuerpo. Era tal la magnificencia de aquella criatura que provocó que el Rey de Héroes sonriera, intrigado y satisfecho por poder visualizar un ser de esa magnitud.
Una quimera, predominando la cabeza de un león, a su costado y su cuerpo parecía ser el de una cabra con una magnífica cola que era una cabeza de serpiente. A paso lento se acercaba aquel ser con un potente gruñido. Las patas delanteras eran las garras de un León, por lo cual un ataque frontal de la misma sería ventajoso para aquel animal y evidentemente es lo que hizo. Soltó un potente rugido y sin más se lanzó en un salto frontal hacia el rubio.

Los pájaros echaron a volar en aquel momento y fueron solo un par de minutos en la que la paz volvió a reinar. Lo siguiente se apreciaba era que aquella bestia estaba derribada en el suelo y el rubio no se había movido de su posición. La bestia se apreciaba claramente que había sido golpeada, pero no parecían golpes comunes, parecían como si decenas de martillos lo hubieran golpeado a la vez. Había algo curioso, justo detrás del Rey de Héroes había aproximadamente cinco portales, los cuales se ondulaban y resplandecían en una hermosa luz dorada, casi como si de una bella danza se tratase. El animal observó al Rey por unos momentos y lentamente se puso de pie, las intenciones habían cambiado. La bestia había reconocido al varón como superior y bajó la cabeza en señal de respeto. Lentamente se acercó al rubio y sin más se recostó a sus pies. Había que poseer algo para que una criatura como esa se portara de una manera tan sumisa de un momento para otro y eso era una cosa que al rubio le sobraba: poder.

Encuentro marcado por el destino. Gilgamesh ahora poseía una mascota y al mismo tiempo un lugar de paz donde podría reposar plácidamente en su trono. Gratitud ante la vida era el poder pasar un momento relajante, con una bestia mítica y en un lugar donde podía tener un trono y disfrutar de una buena copa de vino. Finalmente pudo hacer eso, llevó la copa hasta sus labios y dio un pequeño sorbo en la misma, degustó de su bebida y aquello se manifestaba en una grata sonrisa.

-Hasta la naturaleza reconoce la superioridad, quizás eso es lo que realmente los diferencia de los humanos, saber reconocer quién está por encima una vez que se ve la diferencia de categorías. Parece que en este mundo solo hay dos cosas que realmente mantienen su inocencia y pureza... los animales y los niños... los humanos conforme van creciendo se van pudriendo en su propia miseria y dejan su pureza de lado. Realmente... los humanos no entienden.

Fue lo único que musitó y ante aquellas palabras la bestia que yacía a sus pies se levantó para acercarse un poco a él. Gilgamesh en un agradable gesto posó su mano libre en la cabeza de león de aquella quimera y dio una leve caricia en la misma, observando a dicho ser con sus hermosos ojos de color carmesí.

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Re: Meeting the King

Mensaje por Runari Wildly el Sáb Jul 07, 2018 9:29 pm

Maldita sea el cambio de horario. No, mejor dicho, maldita sea sus nuevos jefes ¿Se puede saber quién demonios lleva de viaje de horas a una pobre chica a una especie de cuartel secreto para luego solo mandarla a un país diferente? La respuesta era bastante simple, unos idiotas que no sabían nada sobre el bienestar del sueño y lo necesario que era para que su mente funcionara mínimamente como una persona cuerda ¡Maldita sea! Estaba segura que si su maldita taza de café que había tomado hace poco le hubiera dado un golpe en toda la cara a la primera persona con quien hubiera cruzado miradas.

Bien, cálmate Runari, solo debes recordar por qué demonios estas aquí y hacer el condenado trabajo rápido. Oh claro, recordemos antes como llegamos aquí, fácilmente se podría decir que le dieron este uniforme que le quedaba apretado y la mandaron a este lugar, con la excusa de investigar algo relacionado a una quimera. ¡Solo manden a la novata! ¡Nada malo pasara! ¿Acaso creían que ella era idiota o ingenua? Se viera por donde se viera se notaba que era una prueba, algo absurda en su opinión, estaba segura que había formas mejores para probarlas y menos peligrosas en su opinión. Pero dado que su padre siempre le dijo que, si encontraba trabajo, debía ser buena y obedecer a los jefes los primeros meses en los deberes que le dieran, luego tendría derecho a quejarse. Así que, se lo tragaría todo, y en unos meses lo soltaría con lujos de detalles y palabras bien coloridas.  

¿Qué hora era? Posiblemente casi medio día, pero no podía evitar sentir que eran las cinco de la madrugada, además no sabía dónde estaba, solo en algún punto de gales. De momento, solo vagaría por ahí, malgastaría el tiempo con una siesta y si tenía suerte no encontraría la quimera. Ese sin duda era un buen plan.

Pero su plan se vio arruinado cuando juro que logro escuchar un rugido no muy lejos de ahí. Por favor, que solo sea un león que escapo del zoológico, incluso se conformaría con un tigre. Con esa suplica en mente, miro el lugar de donde juraba de donde provenía el sonido ¿Unas ruinas? ¿Esas cosas estuvieron ahí todo el tiempo? Si, quizás debía estar más atenta a lo que le rodeaba, bueno solo quedaba ir y comprobar que animal se escapó del zoológico.

No era un león. ¡Maldita sea! ¿¡Por qué no fue un león!?  

Estaba ahí, había entrado a las ruinas y cuando vio la irreal escena, solo puro exclamar una cosa.-Why me?.-Mientras se pasaba la mano sobre la cara y agachaba la cabeza, claramente quería estar en cualquier otro lado menos aquí. Soltó un pesado suspiro, bien encontró la quimera ¿Ahora que se supone que debe hacer? No le dieron más ordenes que esa, lado bueno, cumplió el trabajo, podía irse a descansar. Pero antes debía asegurarse de que no hubiera más problemas.

-Oye amigo, ¿Le puedes poner una correa a tu mascota? Estuvo causando por ahí y los rumores se esparcen rápido con esto del internet, así que por favor controla a tu....gatocabraserpiente.-Y después de decir eso solo se dio media vuelta mientras levantaba mano derecha en señal de despedida mientras comenzaba a caminar por donde vino.
-Dicho eso cuídense. Bye. Soyonara. Ciao. Adios.

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Re: Meeting the King

Mensaje por Gilgamesh el Dom Jul 08, 2018 11:07 pm

Insolencia, era lo único que podría usar para describir aquella actitud que había tomado aquella mujer hacia él. No había forma de que no se molestara por tal insulto hacia su persona. Un rey debe ser tratado con el mayor de los honores y respetos, sin embargo, aquellas palabras junto con la actitud estaban totalmente lejos de ser siquiera la sombra de la manera correcta de cómo tratar con un rey tan perfecto como lo era él. Estaba realmente molesto por aquel trato. Cualquier ser que tenga el privilegio de estar en su presencia, debería ser capaz de reconocerlo y de tratarlo con el mayor de los honores. La molestia que sentía en ese momento se manifestó cuando el rubio frunció el entrecejo apenas aquella insolente mujer comenzaba a despedirse. No esperó a que terminara, sino que de la misma manera que sometió a la bestia, lo haría con ella; a la fuerza.

Fueron aproximadamente un par de decenas de aquellos portales que se iluminaban en un hermoso brillo de color dorados los que se formaron justo detrás de la mujer, de esa manera no le permitiría irse tan fácilmente. La insolencia le costaría muy caro, sin embargo, le causaba intriga que una simple humana tuviera el valor suficiente  para tratarlo así. Sería castigada, de eso no había duda, sin embargo mostraba un interés leve en ella. Los humanos solían ser muy insolentes y estúpidos,  aunque la razón de la estupidez variaba de sujeto a sujeto. Su mirada la recorrió detenidamente desde los pies a la cabeza. Una particular marca pudo apreciar en uno de los reversos de su mano. Ante lo cual, una arrogante, pero fina sonrisa se dibujó en el hermoso rostro del varón.

- Eres demasiado engreída y estúpida como para venir aquí tú sola…  especialmente sin tu perro guardián… tienes valor de siquiera mostrar tu rostro ante mí. Tu insolencia no será perdonada mujer, dobla tu rodilla ante mí y muestra el respeto debido que merece el Rey más grande que ha  existido en la historia de este patético mundo.

Como era de esperar, el ego del rey no se hizo esperar, más aún con aquella combinación de palabras que lo único que hacían era demostrar su posición superior sobre aquella mujer. Cuando el mundo era uno, existió una vez un rey que estaba por encima de todo y de todos. Él era ese rey.
Guardó silencio para esperar la respuesta de aquella mujer, sin embargo,  apenas calló, aquel animal gruñó y se alzó y sin más se abalanzó contra la mujer. Abrió el hocico con las intenciones de morderla mientras caía hacia ella. En ese momento, en ese preciso momento de uno de los dorados portales se podía apreciar que salió algo disparado cual destello de luz, la cual terminó por golpear en el hocico a la bestia, la cual cayó a los pies de la mujer, el animal no estaba muerto, sino inconsciente. Después de caer el animal, un metálico y pesado sonido reinó en el lugar, lo que había golpeado a aquel animal era un arma, específicamente un martillo. El cual tras escasos segundos comenzó a desvanecerse en una estela de polvos dorados.

- Mi amor hacia los animales es muy grande, sin embargo, si no son capaces de bajar la cabeza cuando el rey habla, un castigo es lo que merecen. La naturaleza debe de comprender que estoy por encima de todo y de todos. Disculpa ese acto de esa bestia sin modales.


Sus hermosos orbes de color carmesí nuevamente recorrieron a la mujer de pies a cabeza, la profundidad de los mismos, daban una gran sensación de peligro, como si se tratase de un ser completamente fuera de la comprensión humana. En efecto, lo era en cierta manera. Él era el prototipo de la humanidad, aquel ser tan perfecto y divino que incluso los dioses llegaron a sentir resentimiento hacia él. Un Rey capaz de enfrentar a los mismos dioses sin la menor muestra de arrepentimiento en su ser. La copa que yacía consigo, fue llevada hasta sus labios, donde se dio el gusto de probar aquel delicioso elixir que tanto amaba: el vino. Entrecerró su mirada al disfrutar de aquello, sin embargo, la misma aún seguía posada en la mujer. Era evidente que tenía todos los medios para someterla a la fuerza, una bestia había sucumbido con un solo golpe de uno de sus infinitos juguetes en su tesorería. La diferencia entre ambos era tan grande como el cielo y la tierra, sin embargo, ¿dónde quedarían sus modales como rey si a pesar de la insolencia, no fuera capaz de recibir de buena manera a una mujer?
Los portales a espaldas de ella desaparecieron lentamente en la misma estela de polvo dorado al igual que  lo había hecho aquel arma anteriormente. Había logrado su cometido por aquel momento, demostrarle que desde el momento en el que se atrevió a hablarle, estaba ya a su merced.

- Ahora, insolente mujer… ¿Cuál es el motivo por el cual estás aquí? Tienes el valor y la estupidez suficiente para hablarme así, incluso aunque la insolencia signifique la muerte… te has atrevido a relucir esas dos cualidades ante mí con tu forma de hablar.

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Re: Meeting the King

Mensaje por Runari Wildly el Lun Jul 09, 2018 12:02 pm

Su trabajo había acabado y la cama llamaba con ella con su dulce canto de sirena, por lo que no había poder sobre la tierra que evitara que contestara a ese llamado. Luego de haberse dormido un buen rato, planeaba ver algunas series en Netflix y por último contactar con las personas que la dejaron a su suerte aquí, se lo tenían merecido. Dejando todo eso de lado, pensó en un momento en llevar alguna prueba que probara que encontró a la tan famosa quimera, al fin de cuenta solo tenía su palabra para comprobar los hechos, y si bien era bastante buena para describir una criatura tan bizarra como esta, haría lo necesario para asegurar su sueño.

Con eso en mente, solo llevo la mano a su bolsillo y saco su teléfono celular, cosa que había hecho hasta lo imposible para conservarlo, incluyendo morder. Por lo que solo estiro el brazo y saco una foto de ella, con la bestia de fondo y aunque no venía al caso el tipo rubio. Para su desgracia, noto los portales dorados en la fotografía.Este, definitivamente no era su día.  

¡Oh! Agreguemos más desgracias al día, ahora debía aguantar a un tipo con complejo de rey y que se notaba a kilómetros que tenía un ego más grande que el mismo Everest. Debió haber hecho algo terrible en su vida pasada para tener que andar soportando todo esto y más con falta de sueño.  

-¿Eres el rey de la arrogancia?
-Observo los portales, le costaría un poco salir de esta. Había traído sus totems...¿Si?...¿No?...Dejémoslo en un tal vez, en estos momentos su cerebro no funcionaba lo suficiente para hacer que su memoria funcionara de forma decente. Aunque con la cabeza completamente fría, pensó en una simple y clara cosa. ¿Qué demonios estaban haciendo esos idiotas que la dejaron aquí? Juraba que, si salía de esta entera, realmente iba a hacer todo lo que estuviera en su poder para hacerles el trabajo imposible.  

Este festival de desgracias apenas si empezaba. ¡Ahora damas y caballeros! ¡La quimera se sumaba al acto! Denle un fuerte aplauso.  

Bien hora del invocar al perrote negro, si tan solo pudiera recordar si trajo lo necesario. Oficialmente este era el peor día de su existencia, no por el hecho de que la quimera se le haya tirado encima con intenciones alimenticias, sin duda eso hubiera sido mejor a terminar siendo salvada por el tipo de cabellos oxigenados, como odiaba estar en deuda, aunque él la puso en esta posición en primer lugar. Y ahora tenía que escucharlo hablar de nuevo. Quimera, por favor despierta y termina tu trabajo.

-Por supuesto. Se nota todo ese amor.-¿El sarcasmo podía ser más obvio?.-Sabes, por esas cosas se inventaron las escuelas de obediencia.  

Finalmente, los portales se habían retirado, tuvo que retener todo impulso de salir huyendo al hotel más cercano a la vez que gritaba  "Freedom" a todo pulmón. Aun así, lo primero que hizo fue volver a guardar su valioso teléfono, ahora más que tenía la evidencia que evitaría volver a pasar por todo esto.  

Cuando volvió a hablar, la expresión en la cara de Runari demostraba claramente como comprendido toda la situación. Una cara que demostraba todo lo que estaba pensando en ese exacto momento y todo lo que podía sentir respecto a la persona que tenía en frente.

Su expresión no podía ser mas clara.:



-Solo vine a buscar la quimera. La encontré y ya me largo.

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Re: Meeting the King

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